Entendemos por educación el proceso mediante el cual nos construimos como personas y en el que estamos inmersos a lo largo de la vida; nos concierne a cada uno de nosotros, independientemente de la edad, origen y/o clase social.
La finalidad de ésta es ser y hacer personas conscientes de las distintas realidades que tenemos alrededor, no sólo desde el punto de vista que nos inculca la escuela. La educación nos hace ser libres y nos da la oportunidad de modificar las normas establecidas y adaptarlas así, a las necesidades de todos. Esto se consigue a través de la reflexión y de la crítica, que hace que seamos seres únicos, es decir, sujetos con identidad y autonomía propia.
En conclusión, pensamos que el sistema educativo carece de empatía ya que no tiene en cuenta las necesidades educativas de cada persona (problemáticas personales, familia, entorno, factores personales…).
Es un sistema en el que no existe un seguimiento personal por parte de los docentes; no motivan, no trabajan los potenciales del alumno (ya que éste sólo se basa en “mamar” conocimientos) ni tiene en cuenta las capacidades del educando. Tampoco involucran al alumnado en su propio aprendizaje, es decir, en el desarrollo personal de cada uno. El educando ha de adquirir la suficiente autonomía para decidir las directrices de su educación (su vida y su libertad).
¿Cómo sería la sociedad si la educación contemplara estas características? ¿Preferimos seguir pensando como un autómata (uno de tantos) o ser mentes libres?
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