Cada año, son abandonados millones de animales de compañía por parte de sus dueños.
España es, tristemente, el país que tiene la cifra más alta de abandono dentro de Europa, cerca de unos 200.000 anuales.
Miles de estos animales mueren atropellados, deshidratados de calor, muertos de frío, de inanición, enfermos, o sencillamente son sacrificados por servicios gubernamentales.
Por suerte, contamos con muchos refugios, desde los cuales se recogen los animales que son abandonados, cuidando su salud y su alimentación. Por desgracia, un perro es más complejo, necesita de afecto, una persona que sea su líder, que lo eduque, lo socialice, etc.
¿Por qué les abandonamos? ¿Quizás porque carecemos de la cultura, educación, sensibilidad y respeto por la vida que otros países sí tienen? ¿Quizás porque nos puede nuestro espíritu consumista y meramente utilitario? ¿Quizás porque no nos importa lo más mínimo que se reproduzcan sin control? ¿Quizás porque un día nos levantamos y descubrimos que condicionan nuestra vida profundamente (paseos, veterinarios, alimentación, ruido, necesidad de jugar…)? Ya nos hemos aburrido de él y, desde luego, no pensamos sacrificar nuestras vidas por su culpa…
Además de vivir en el país occidental con el mayor número de abandonos por personas, nuestro índice de adopción fluctúa entre el 7% y el 9%, uno de los más bajos de la Unión Europea. Tal es así, que prácticamente la totalidad de los perros que consiguen rescatar nuestros refugios terminan en casas de familias alemanas, inglesas, belgas, francesas… lejos de cazadores , aficionados a abandonarlos (cuando no ahorcarlos) en el momento en que dejan de ser “útiles”.
Además de vivir en el país occidental con el mayor número de abandonos por personas, nuestro índice de adopción fluctúa entre el 7% y el 9%, uno de los más bajos de la Unión Europea. Tal es así, que prácticamente la totalidad de los perros que consiguen rescatar nuestros refugios terminan en casas de familias alemanas, inglesas, belgas, francesas… lejos de cazadores , aficionados a abandonarlos (cuando no ahorcarlos) en el momento en que dejan de ser “útiles”.
La realidad, es que la protección jurídica de los animales se distingue en distintas leyes, reglamentos y artículos de la Administración y a la vez se distinguen por Comunidades autónomas. Pero no son efectivos ya que apenas es castigado su incumplimiento.
La principal solución que podemos tomar ante el problema es el hecho de tomar conciencia de lo que significa la tenencia de un animal, teniendo en cuenta las responsabilidades que se ligan a este.
A la vez, por parte de la Administración, habría que ocuparse del bienestar de los animales abandonados y crear leyes únicas de protección animal para todo el territorio nacional; velando a la vez por su cumplimiento con contundencia. Sin olvidar que la tarea de educar, concienciar y sensibilizar a la población en esta materia, le corresponde al Estado, pero sobretodo a cada uno de los ciudadanos.
Las decenas de miles de animales abandonados que aguardan una familia en nuestro país necesitan más comida, más productos veterinarios, mejores techos y más abrigo; necesitan comederos, bebederos y correas, y más voluntarios que les den un poco de cariño… Siempre más y mejor que lo que pueden ofrecerles con mucho esfuerzo, sacrificio y voluntad el casi medio millar de casas y centros de acogida, refugios y albergues que luchan a brazo partido por ellos en España. ¡Es el momento que cada uno tome su parte de responsabilidad en el asunto!
Podéis encontrar más información en:
Me ha encantado!!!Gracias qe hay gente concienciada y qe intenta concienciar sobre el temaa!!=)
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